“En esto pensad”
No encuentro manera de agradecerle a Dios por sus bondades. Su tierna manera de corregirme y hacerme ver mis errores. Es grande y sublime, de una misericordia sin expiración. ¡Le doy la gloria al escribir este blog!
Por mucho tiempo oraba pidiéndole a Dios que me guiara y que me hiciera ver las cosas con claridad ya que desconfiaba de mi entendimiento espiritual. Le pedía que como a niña pequeña me mostrara el camino que debía andar. Sé muy bien que él lo hacía, pero mi terquedad era mayor y me cegaba.
Por años continuaba con los mismos resultados creyendo caprichosamente que los que debían cambiar para hacerme feliz eran los que estaban a mi alrededor. Ponía de mi parte, sí, pero sólo hasta el límite de mi comodidad, porque esa persona que me había dañado me debía y por ende debía esforzarse más.
Día con día mi enfoque no cambiaba de lugar a pesar de que Dios me mostraba el camino que debía andar. Mis constantes quejas, incertidumbres, miedos y estrés crecían imparablemente haciendo una persona molesta en carácter.
Tomó tan solo caer yo misma para entonces, en mi humillación abrir los ojos y contemplar que mi justicia era imperfecta; me tomó una charla con mi hijo de 13 años al cual Dios utilizó para darme el mensaje que ocupaba: “Mamá, ¿y estas segura que hiciste todo de tu parte?”.
Sí, nuestro Dios es amor y bondad, justo y sincero. Me ha quitado la venda de mis ojos para poder ver el camino. Mi problema no era lo que esta persona hacía en contra de mi, el problema era enfocarme tanto en ello y no contemplar lo que esta misma persona hacía para mi bienestar.
Dios me ha dicho hoy, cambia tu enfoque. Deja de ver la maldad, deja de ver los defectos, deja de ver las malas acciones, deja de enfocarte tanto en aquello que no te gusta y aprende a contemplar lo puro, lo bueno, lo amable:
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.” Filipenses 4:8-9
¡El Dios de PAZ estará con vosotros! ¡Cuantas veces oré a Dios me diera su paz mientras seguía neciamente enfocándome en lo que me causaba dolor! ¡Cuántos malos ratos, malas decisiones, pecados y amargura me hubiera ahorrado si tan solo me hubiera enfocado en lo bello! Si tan solo hubiese dado lo bello de mi y no mi hombro frío cuando se me acercaba esta persona para hacer las paces.
Más la gloria sea dada a Dios que mientras hay vida hay esperanza. Y cada día renueva nuestras fuerzas. Siempre he sido una persona de muchas palabras a la hora de apuntar defectos, pero cambiare mi enfoque y con a ayuda que Dios me brinda cada día enfocaré esas palabras para bien, para construir y elevar; para darle gloria a Dios a través de mis deseos y acciones.
Nohemi

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