Respiro de Dios


Se torna difícil perdonar cuando te han hecho tanto daño. Cuando te han dejado sin ilusiones y sin deseos de vivir. Cuando la razón es atormentada por continuas mentiras difícilmente se distingue lo real. Te empapas cada día de un dolor que mutila. 

Me cuesta dejar atrás la rabia que me ha mantenido fuerte; la vulnerabilidad es inmensa como una célula en reacción explosiva. Clamo a Dios cada instante que me de la serenidad para evitar cometer los mismos errores de antaño pues deseó hacer las cosas diferente y para eso necesito modificar mis reacciones, mis palabras, y mis sentimientos. No puedo confiar en mi.

Pero tengo miedo, miedo de lo que vendrá, de todo lo que voy a enfrentar. Pero regreso a la promesa de Dios que él será mi sustentador (Isaías 41:13). 

Por años busque remedio en lo que me causaba enfermedad. Después busqué refugio en otras actividades y amistades pero nada podía ayudarme. No puedo aferrarme mas que a la Fe que Dios esta conmigo como lo ha prometido. 

Clamó continuamente a Dios por su ayuda,  y por momentos puedo divisar la realidad que se asoma después de cada plegaria, es como si hubiera estado por mucho tiempo con una obscuridad profunda; el abismo era mi morada.

Cuando Dios creó al hombre lo creo del polvo de la tierra y éste solo tuvo vida cuando Dios sopló su aliento de vida en él. He estado muerta en estos último años y hoy quiero respirar sanidad emocional, libertad espiritual y santidad. Solo en Cristo podré lograrlo, lo supe antes y corrí buscando mi propia justicia y he sido avergonzada. Más como el hijo pródigo vuelvo y he sido aceptada. ¡Estoy en espera del soplo de vida! 


Nohemi

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