Quédate quieto...
Mi hijo de 4 años de edad muy difícilmente se queda tranquilo cuando desea obtener alguna cosa que le es de interés. Generalmente comienza exigir que se le supla en el momento y tengo que explicarle que debe esperar y que obtendrá quizá algo mejor si puede esperar un poco de tiempo más. Muy pocas veces me funciona, pero es de esperarse que los niños pequeños tiendan a ser así y nos toca a los padres lidiar con esas circunstancias.
Algo parecido sucede cuando oramos, en especial cuando estamos en agobiante intranquilidad por superar ese momento doloroso. Deseamos que Dios responda a la prontitud y así darnos paz. La frustración llega cuando Dios tarda en responder o las cosas suceden de manera distinta a la que pedimos.
Más no debemos olvidar que Dios todo lo sabe, lo que necesitamos y lo que deseamos. El suple constantemente esas necesidades aún sin darnos cuenta. ¿Pero cómo es que Dios suple una necesidad y no podemos darnos cuenta? Simplemente porque la esta supliendo de la manera que menos esperamos o deseamos. En nuestra terquedad pensamos de Dios como un mago que cumple deseos y no como un Dios que sabe dar buenas dádivas según su sabiduría que no es la sabiduría el hombre.
Mi aprendizaje de este día es entender que quedarme quieta es conocer quien es el Señor y las maravillas que puede hacer en mi vida. Aprender a que él hace caer la lluvia a su tiempo, y de esa manera proveer alimento.
“Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán.” Ezequiel 34:26
Cuando no sabemos esperar, apresuramos que las cosas sucedan a nuestro tiempo y no al tiempo de Dios caemos en pecado. Y tristemente, en esas ocasiones solemos hacer caer con nosotros a otras personas.
Aprender a esperar en Dios nos sanara de angustia y ansiedades por cosas que están fuera de nuestro control. Aprender a esperar en Dios nos dará la paz y serenidad en momentos de turbación sabiendo que en Dios confiamos. Aún cuando vemos perder aquello que deseamos, sabremos que Jehová dará a su tiempo la lluvia que sanará la tierra.
Estate quieto, y conocerás al Señor.
Nohemí


Comments
Post a Comment